Miedo al fracaso

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En los cursos que imparto de formación comercial (fuerza de ventas de grandes empresas) tengo la certeza de que, en cada uno de ellos, podré descubrir cuatro tipos de actitud entre los asistentes (que es la propia actitud que ejercen ante la vida):


1. La actitud agradecida. Son los mejores, son los que después de descubrir nuevas técnicas, emprenden un nuevo camino, con nuevas metas y nuevos métodos. Con éstos, el futuro ya estaba escrito antes de la impartición del curso, son actitudes enérgicas, autocríticas y con ganas de “tirar adelante”, solo les falta un pequeño empujón y se ponen en marcha.

 

2. La actitud indiferente. Como si lo que oyera no fuera con ellos/as, es curioso ya que se está hablando de su profesión, pero esta actitud “defensiva” no lleva a ninguna parte. Es una actitud poco agradecida para el equipo pero sobre todo, peligrosa para su dueño/a y su propio futuro.

 

3. La actitud “tóxica”. Es la peor, además de ser pasiva, intenta contaminar negativamente al resto del equipo. Con estas “manzanas podridas” o bien hay que cortar el trozo contaminado (se forma y se adecuan conciencias proactivas) o se han de eliminar del cesto. Siento ser tan claro, pero es la realidad. Toda empresa tiene como fin crear riqueza, este tipo de actitudes sólo hace que entorpecer el camino y contaminar al equipo.

 

4. La actitud …¿y si fracaso?. Aquel que me dice… lo que dices está muy bien, pero ¿y si lo intento y sale mal?, ¿y si mis clientes no responden a todo esto como dices?… ¿y si me desgasto con todo esto que cuentas y luego no sale nada?… ¿y si…?

 

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¿Os suena de algo?.


Siempre hay razones para no cambiar, hay infinidad de excusas… “mi caso es diferente”, “tú no conoces mi mercado y mis clientes”, “esta empresa es muy especial”…


Aun no hemos aprendido que se aprende caminando…, que nadie es implacable, nadie lo hace todo bien a la primera y nadie nace enseñado.


La mejor manera de aprender es haciendo cosas, probando nuevas técnicas, y sobre todo, saliendo de la zona de confort.


Analizamos hasta el delirio (parálisis por el análisis), intentamos prever todas las posibles variables del camino sin haber empezado a andar, nunca tenemos suficiente información como para “ACTUAR“.


Si observamos bien esto, enseguida nos damos cuenta que nos preocupamos tanto para no perder, que perdemos desde el principio, ya que es mucho más caro analizar que actuar. Está claro que hay que tener unas premisas satisfactorias de información, pero pasar a la acción es más importante que nada ya que la verdadera información viene desde las bases, desde la acción.


Lo que en realidad nos paraliza es el miedo a fracasar.


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Fracasar no es malo si se hace desde la perspectiva del investigador, Edison probó 4.000 filamentos antes de conseguir el “bueno”, él decía que no fracasó nunca sino que consiguió saber 4.000 maneras de no hacer una bombilla. Sigamos su ejemplo, investiguemos y aprendamos en el camino. Cada vez que algo nos salga mal, aprendamos de ello y aceptemos el hecho como una nueva información.

 

Hasta ahora el fracaso se ha manifestado en nosotros como un fallo, un fallo es algo malo, un examen suspendido quiere decir que no somos lo bastante listos, un trabajo con resultados negativos quiere decir que somos malos trabajando… para un científico (un buen científico) un fracaso es simplemente un resultado no deseado, no quiere decir que él mismo sea un fracasado, quiere decir que aun no ha dado con la fórmula, y sigue insistiendo hasta dar con ella. ¿Por qué tiene que ser diferente en la empresa?.

 

Fracasar no es que sea atractivo desde luego, y a nadie le gusta, eso por descontado.

 

Pero si aceptamos los “fracasos” como enseñanzas y no volvemos a caer en lo mismo, cada vez nos acercaremos más al éxito.

 

Quizás te interese saber que este artículo fue publicado en blog Grupo Carácter el 28 de octubre 2014.

 

 

 

Quizás te interese saber un poco más sobre quien ha escrito este artículo, soy  Diego Albadalejo (Fundador de Dalbado) y me gustaría transmitirte que compartir este contenido si te ha resultado interesante dice mucho de tu generosidad por repartir la experiencia y conocimientos que he adquirido como profesional de la venta todos estos años, gracias.

 

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