La Pyme de hoy

Dalbado - La Pyme de hoy

 

El trabajo de consultoría para Pymes es, para mí, apasionante. La experiencia de vivir el cambio de otros a través del trabajo conjunto, ver cómo aquella empresa que no sabía cómo enfocar lo que quería para llegar al éxito lo consigue, es una práctica que siempre deja huella y nunca se repite, “cada empresa es un mundo”.

 

 

 

Quisiera en este artículo realizar algunas reflexiones afines a estas experiencias.

 

La mayoría de estas empresas (al menos las que he podido conocer y por lo que se de otros, casi todas), funcionan con estructuras simples, es decir, un “ápice estratégico” en la pirámide de poder (siempre isósceles) que lleva al dueño a la absoluta toma de decisiones, todo pasa por esa persona, toda la responsabilidad recae en ella. Los errores y los aciertos estarán directamente relacionados con su criterio y su forma de entender el entorno y la empresa. Todo ello, con el compromiso que conlleva muchas veces el estar al cargo de muchos puestos de trabajo, muchas familias, muchas ilusiones y muchas alegrías o tristezas ajenas.

 

Todos/as temen a la figura del “Jefe” (el fundador de la compañía), del que nadie va a discutir lo que decida y que en demasiadas ocasiones utiliza un liderazgo paternal, que flaco favor ha dado a los trabajadores/as que han vivido cómodamente en su zona de confort… ajenos a una realidad que tarde o temprano los arrollará. En este caldo se cuece también el aprendizaje de los sucesores, que pocas veces disponen de la objetividad necesaria como para darse cuenta de la realidad, a veces terrible, que se les viene encima.

 

Y es que el avance, la evolución y el cambio del entorno empresarial (en realidad de todo entorno) es imparable; lo que hace que aquello que hacíamos bien antes, no tiene por qué ser una buena fórmula ahora.

 

Tiempo atrás (20 años en el mundo empresarial es una era), el creador de una empresa (ahora denominado emprendedor) basaba su éxito en el puro esfuerzo; si disponías de un producto o servicio correcto, sólo era cuestión de trabajo y más trabajo, al final llegaba el éxito, casi como una recompensa al trabajo realizado. Con esa premisa han crecido estos empresarios y muchos de sus sucesores siguen hoy sus pasos.

 

Hoy en día esta fórmula ya no funciona, el entorno ha cambiado, sólo la circunstancia de tener una ventana al mundo en nuestro bolsillo, ya nos dispone en un escenario totalmente distinto. Hay más competencia, el cliente es más viejo, más resabiado, conocedor y formado. Sus exigencias no tienen nada que ver con las del cliente de los años 70/80/90. Ahora hay que dar más, es necesario ser mucho mejor, más eficiente, más sabio y además de eso, hay que demostrarlo y comunicarlo.

 

Nuestro cliente debe sentir que recibe más de nosotros; sólo podemos ser excelsos o cerrar la persiana.

 

¿Dónde está la cuestión, el paradigma, la causa que hace que la profesionalización no se implante en la pyme (al menos no a la velocidad que, a mi juicio, debería)?

 

Por lo que he podido observar en mi experiencia, la mayoría de “jefes” no están por esta labor de entendimiento, si siempre les ha ido bien con su manera de hacer las cosas, ¿para qué van a cambiar nada? 

Cuando tengo la ocasión de poder conversar con alguien perteneciente a esta “raza” (son inconfundibles por su energía, su sentido común, su valentía y a veces, por su arrogancia y atrevimiento), intento aprender todo lo que puedo, han llegado donde están a base de trabajo, esfuerzo y sudor; han dedicado sus vidas a su sueño, su negocio. Es loable, sin duda y digno de admiración, eso por descontado.

 

El problema es que, en los mercados de hoy, el verdadero “jefe” es el cliente, lo que nosotros pensemos de nuestro negocio, no tiene valor, no sirve, no significa absolutamente nada. Sólo la opinión y el sentimiento de los clientes (los verdaderos “jefes”) es lo que cuenta.

 

 

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A los que hemos estudiado Marketing, nos enseñaron que “hay que cubrir las necesidades del mercado”, es decir, es necesario descubrir qué necesita mi cliente y dárselo. Hoy por hoy, esta premisa, al menos a mi parecer, está obsoleta.

 

Dale a tu cliente lo que quiere. No te plantees si eso lo entiendes o no, si estás de acuerdo o no, has de preguntar, interpretar y dar lo  que realmente quiere al consumidor.

 

En esta última década he podido ver demasiadas pymes cerrar sus puertas por esta cuestión, almacenes de materiales de construcción, tiendas de ropa, de alimentación, de muebles, panaderías. Sin embargo, he visto cadenas de esos mismos productos nacer, crecer y triunfar de forma paralela. Los que aun sobreviven, siguen pensando que hacen lo que deben, (que es cómo lo han hecho siempre), pero no es así, nada volverá a ser lo que era, la magia sólo existe en las películas.

 

Albert Einstein decía aquello de “el cerebro es como un paracaídas, sólo funciona cuando se abre”, bien cierto. Tiempo es pues de que los sucesores tomen el testigo, con la mente abierta, con las herramientas que disponemos hoy, para trabajar en el mercado de hoy.

 

Para ello es fundamental estar formado, entender el funcionamiento de la empresa de hoy, y aplicar las técnicas que funcionan. Esta formación no sólo ha de ser empresarial, también es necesario formarse en el trato con otros/as, liderar como se lidera hoy, desarrollarse a nivel personal con el objetivo de sacar el máximo provecho de los recursos.

 

A veces se nos olvida que una empresa ha de generar riqueza, el crecimiento es inevitable, si una empresa no crece, entonces se estanca y finalmente desaparece.

 

Por suerte, puedo ver día a día como muchos han entendido este cambio de paradigma empresarial y han aceptado el cambio y el reto hacia un mundo nuevo.

 

 

 

“Al final, o eres diferente… o eres barato”.  ‒ Guy Kawasaki

 

Quizás te interese saber un poco más sobre quien ha escrito este artículo, soy  Diego Albadalejo (Fundador de Dalbado) y me gustaría transmitirte que compartir este contenido si te ha resultado interesante dice mucho de tu generosidad por repartir la experiencia y conocimientos que he adquirido como profesional de la venta todos estos años, gracias.

 

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